Muy temprano (a eso de las 7:00 h) nos despertábamos en el
camping de Reykjavík. La verdad es que nuestra primera noche de acampada,
siendo novatas en la materia, había ido bastante bien. Dormimos como lirones y
no pasamos nada de frío, que era una de las cosas que más me preocupaba a mí.
Tras asearnos, recoger las cosas (colchón hinchable, sacos,
almohadas caseras, tienda y plástico aislante) y desayunar empezaba el roadtrip
por tierras islandesas. Y empezaba fuerte, nuestro primer día lo íbamos a
dedicar al conocido como Círculo de Oro.
Al dejar atrás la capital del país y adentrarnos por la
carretera 36, comenzábamos a ver los paisajes que uno asocia a una tierra como
Islandia, grandes llanuras prácticamente desiertas enclavadas entre enormes
montañas volcánicas de bonitos colores; incluso comenzaba a verse alguna de las
reinas de la isla, las ovejas.
Nuestro primer hito era el parque nacional de Þingvellir,
aunque antes hicimos una pequeña parada en un mirador que había en las
cercanías del Þingvallavatn, el lago más grande de Islandia de origen glaciar
que se ha formado en la llanura de Thingvellir. El lugar estaba lleno de
montículos de piedras que se ve que los turistas han ido haciendo por diversos de
los enclaves naturales más conocidos del país… (más tarde el guía de Landmannalaugar nos
contó que los islandeses estaban muy extrañados de esta nueva moda)
¿Qué hace que Þingvellir sea un lugar único?
Þingvellir es un lugar
de gran importancia histórica en Islandia. La traducción literal de su nombre
es “Llanuras del Parlamento” y como tal, viene a recordar que allí se instauró
la primera asamblea popular del mundo (en el año 930), el Alþing, que durante
nueve siglos, con carácter anual, se reunía allí para tomar las decisiones que
regirían el país. Decisiones como la adopción del Cristianismo entorno al año
1000 o las diversas normativas que administrarían el país (sentencias penales,
derechos territoriales, etc.). Incluso en el año 1262 allí se tomó la decisión
de que Islandia se adheriese a la Corona Danesa, hecho que perduró en el tiempo
hasta que a mediados del siglo XX consiguió la independencia. Finalmente, el
Parlamento se trasladó a la capital en 1984.
Pero si éste no fuera motivo suficiente para visitar el
lugar, su importancia a nivel geológico es innegable ya que en la isla
islandesa, y en concreto en el valle de Thingvellir (repleto de enormes grietas
y fallas), se tiene la prueba fehaciente de cómo las placas tectónicas
norteamericana y euroasiática se separan debido al material eyectado del
interior de la tierra a través de la dorsal mesoatlántica en función de las
leyes dictadas por la deriva continental. Así, el amplio y repleto de grietas
valle se está expandiendo a razón de unos 2,5 cm cada año, haciendo la isla
poco a poco más grande.
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Imagen de NaturalmenteCiencias |
Una cuestión aparte es… ¿por qué allí la dorsal
mesoatlántica ha aflorado y ha sido capaz de crear la mayor isla volcánica del
mundo y no en otras partes de su recorrido? La respuesta es que allí confluye
otra gran fuente de energía. Bajo la superficie de la isla hay una columna o
pluma de material caliente, fundido, que traslada calor desde el interior de la
tierra hacia la superficie y que se conoce como “Punto Caliente” (también los
hay en otras partes del mundo como en Hawai o Yellowstone). Con unos 150 km de
ancho y 650 km de profundidad, este punto caliente de Islandia conduce la roca
hacia arriba a temperaturas mayores a 950 ºC y empuja la corteza, calentando el
suelo y forzando que el magma salga a la superficie en forma de lava.
Así pues, la dorsal mesoatlántica separa la tierra a través
de fallas y fisuras, creando la descompresión de los materiales intermedios y
provocando que éstos se derritan debido al trasporte de calor del centro de la
tierra traído por el punto caliente. Eso crea una enorme cantidad de magma,
dispuesta a aflorar bajo la superficie de la isla y que ha sido lo que, con el
paso del tiempo, ha creado la enorme isla.
El Parque Nacional de Þingvellir. ¿Qué ver? ¿Qué visitar?
Como veis, el lugar prometía. Nuestra primera visita al
llegar allí fue un mirador que hay al lado de la entrada al parque, el mirador de
Hakið, desde el que se puede divisar todo el valle limitado por las fallas mencionadas
y el enorme lago Þingvallavatn.
Después nos adentramos por la falla principal: la Almannagjá.
Una gran fisura, de 7 km de longitud, que marca la línea según la cual el valle
se ha hundido varias decenas de metros, conforme se va expandiendo.
Siguiendo la línea conformada por la falla, una bandera
islandesa en un pequeño promontorio a mano derecha indica el punto en el que se
reunía el Alþing, el parlamento
islandés. A este lugar se le conoce como Lögberg que viene a significar algo
así como la "Roca de la Ley". En aquellos tiempos el “logretta” o
consejero de la ley debía situarse en algún lugar próximo a esta roca
(realmente no se sabe con certeza donde) y ponía a debate los temas de interés
para el Parlamento.
Continuamos por el camino hasta cruzarnos con el río Öxará
y, pensando que un pequeño rápido que allí había era la cascada Öxarárfoss, decidimos
desviarnos hacia el valle.
Sin embargo, una vez estábamos en el camino que
discurre por el otro lado del valle, al echar la vista atrás vimos la verdadera
cascada, que estaba bastante más lejos de donde nosotras nos habíamos desviado,
así que pusimos rumbo hacia ella. Cuando llegamos una bonita estampa nos
esperaba, el agua procedente de la cascada se abría paso a través de la
hendidura abierta en el terreno por la falla. No es de extrañar que la
traducción de su nombre sea “río hacha”, le viene que ni pintado.
Una vez vista esta bonita cascada retrocedimos por el mismo
lugar por el que habíamos andado a través de la planicie y nos acercamos hasta
otro conjunto de fallas: la Flosagjá y la Peningagjá o la falla de las monedas,
ya que sus visitantes habitualmente lanzaban monedas a su fondo (aunque allí
nos dijeron que hoy en día ya no se hace debido a los daños que esta práctica
ocasiona al ecosistema).
Prácticamente al lado de estas fallas se hallan dos bonitas construcciones:
- La iglesia de Þingvallakirkja. Una construcción levantada en 1859 para conmemorar una iglesia anterior, que probablemente fuera la más antigua del país. De la iglesia original no queda nada, pues se derrumbó en el año 1118 y la construcción que le prosiguió también fue arrasada por una inundación en el año 1523
- Al lado se encuentra Þingvallabær, una granja construida en 1930 que conmemora también a aquella granja originaria en la que los asistentes a las reuniones del Parlamento pernoctaban y que hoy en día se ha convertido en una residencia de los altos representantes del gobierno (incluido el primer ministro, que la utiliza como residencia de verano)
El área geotermal de Geysir
Con esto dimos por finalizada nuestra visita a Þingvellir y
pusimos rumbo a la segunda de las joyas del Círculo de Oro, el área geotermal
de Geysir. Se tarda un ratito en llegar desde Þingvellir pero, a mí fue uno de
los sitios que más me gustó de Islandia (también he de reconocer que era el
primer geiser que veía e impresiona)…
Tras dejar el coche en el parking, entramos al recinto de
Geysir. Ni que decir tiene que el nombre de este lugar islandés, así como la
adopción genérica a nivel mundial de la palabra géiser, proviene precisamente
del nombre que antaño se le dio al gran surtidor que hay en este lugar y que
entorno al siglo XIII entró súbitamente en actividad, el Gran Geysir. Con sus
20 metros de diámetro era capaz de elevar una columna de agua hirviendo hasta
nada menos que 60 m. Sin embargo, la mala cabeza humana hizo que, en su deseo
de atraer al público y conseguir provocar el efecto casi de manera instantánea,
se echaran a su interior productos químicos y jabones que aceleraban esas
explosiones pero que fueron provocando el efecto contrario a largo plazo… y hoy
en día se encuentra aletargado.
Sin embargo, al entrar en el recinto es imposible no sentir
respeto al ver cómo sale vapor de agua de determinadas porciones de suelo, cómo
eres capaz de escucharlo en el interior de la tierra y cómo en algunas pozas no
sólo se aprecia vapor sino agua hirviendo a borbotones.
Conforme nos
adentrábamos en el recinto, nos quedábamos de piedra al descubrir estos sonidos
y pequeñas pozas y, de repente, nos sorprendió a lo lejos el estallido de Strokkur
(el hermano pequeño del Gran Geysir).
Strokkur, a diferencia del Gran Geysir, es capaz de levantar
el agua hasta cerca de 20 metros (1/3 de la altura que su hermano alcanzaba)
pero cada 5 o 10 minutos produce un estallido.
Vimos un par de explosiones a lo lejos, para poder apreciar
la magnitud del surtidor en relación con la gente que, alrededor de un cordón
que lo delimita a la perfección, se agolpa para contemplar el fenómeno y
posteriormente nos acercamos para ver un par de explosiones más en su base. La
sensación es indescriptible, a mí me dejó sin habla. Estábamos al lado de la
poza esperando que saltara y en ocasiones parecía que lo iba a hacer, pero no,
eran falsos amagos y cuando por fin lo hacía ni te lo esperabas…
Continuamos recorriendo el campo geotermal, viendo un par de
pequeñas pozas previas al Gran Geysir, para acercarnos finalmente a éste. ¡Menuda
circunferencia en el suelo! Verlo soltar agua en el pasado debía ser algo
impresionante.
Durante un momento dudamos si subirnos a un montículo al que
subía la gente para ver un estallido de Strokkur desde arriba, pero finalmente
decidimos ver uno más desde su base y continuar con nuestra ruta.
Fue un lugar que me emocionó. Tanto, que el último día
estuvimos tentadas a acercarnos una última vez desde Reykjavík y, aunque
finalmente no lo hicimos (debido a que yo estaba ya bastante cansada de
conducir), el recuerdo que se me ha quedado de este lugar es imborrable.
La catarata de Gullfoss
La última de las visitas del Círculo Dorado que nos quedaba
por ver era la catarata de Gullfoss, una de las más fotografiadas y
espectaculares del país. Así que tomamos del nuevo el coche y, a relativamente poca
distancia de Geysir, se encuentra el parking de las mismas.
A lo lejos podíamos divisar el primer glaciar que veían mis
ojos, el Langjökull (aunque ya tendríamos tiempo de ver uno de cerca).
Un caminito muy bien señalizado nos dirigía hacia diversos
miradores en las cercanías de la catarata. En un punto del mismo, llegamos a
una especie de rotonda en la que se podían tomar dos direcciones: hacia abajo o
hacia la izquierda. Decidimos ir primero a la de abajo y pasar después por los
miradores de la parte superior.
Ya desde las escaleras de bajada la catarata aparecía
impresionante. Y desde abajo, todavía más. En un primer salto Gullfoss hace un
pequeño cambio de dirección, pero en un segundo parece desaparecer por completo
del mapa, al saltar los 37 m de altura de una garganta de unos 50 metros de
profundidad que el río Hvítá ha creado a causa de sus efectos erosivos.
Un sendero permite acercarse a hasta ver la garganta sobre
la que cae el segundo salto y
posteriormente hasta la base de la primera caída. Eso sí, al igual que ya nos
había pasado en Niágara es inevitable mojarse en la aproximación.
Después de disfrutar de las vistas allí obtenidas y hacer
fotos por activa y por pasiva, nos acercamos al camino que habíamos dejado
atrás arriba, para obtener otra panorámica de la catarata, igualmente
espectacular. Además, dado el buen día que nos estaba haciendo, la incidencia
de los rayos del sol con el agua pulverizada de la cascada hizo que saliera un
bonito arcoiris… y, en ese momento, entendimos por qué su nombre significa
“cascada dorada”.
Eran cerca de las 15:00 h del mediodía y aún no habíamos
probado bocado, así que allí mismo, en el parking de Gullfoss decidimos abrir
el maletero y hacernos unos bocatas para comer que nos sabieron a gloria… Y es
que esa iba a ser la tónica habitual a nivel culinario en este viaje.
Camino a Kerið
A las 15:00 h de la tarde ya teníamos todas las visitas que
yo quería hacer ese día finiquitadas así que pusimos rumbo hacia Selfoss, tomando
la carretera 35. Sin embargo, poco antes de llegar hicimos una parada en el
cráter de Kerið, otro lugar de parada típica tras visitar el Círculo de Oro. Se
trata de un bonito cráter de color rojizo con un lago en su centro.
Aunque originalmente los vulcanólogos creían que este cráter
había sido formado por una enorme explosión volcánica, como es lo habitual en cráteres
volcánicos, posteriores estudios de la región Grímsnes no hallaron evidencias
de ninguna explosión en Kerið. Así pues, los estudios actuales sostienen que
Kerid fue un volcán que al hacer erupción vació su reserva de magma y, con una
cámara magmática vacía, finalmente colapsó su cono volcánico, creando un cráter
prácticamente circular, y aunque en un principio se pensó que el agua que lo
llena podría deberse a la lluvia, finalmente se concluyó que se trata
simplemente del nivel freático de la zona.
Se puede dar la vuelta completa al cráter e incluso bajar
para tocar sus aguas, pero nosotras nos limitamos a dar media vuelta al mismo y
verlo desde el lado contrario, que además era la parte más alta y podíamos
tener perspectiva de todo el paisaje aledaño.
Intento de ver Haifoss, saldado con la vista de Hjalparfoss
Ahora sí, habíamos pasado por todas las visitas que teníamos
planeadas para este día. Cogimos de nuevo el coche y pusimos rumbo hacia Hella,
en cuyo camping teníamos pensado dormir.
Atravesamos Selfoss e inevitablemente un run run carcomía mi
cabeza. Todavía era pronto (y encima en esas épocas del año en Islandia aún no
anochecía hasta bien entrada la noche) por lo que teníamos bastante tiempo para
tratar de ver algún atractivo más del país.
Unos días antes de irme para Islandia un comentario de Notas
de un viajero en la entrada en la que anuncié el viaje me alertó de una catarata que yo no tenía en mente visitar, la Haifoss, y pensé
que ese era un buen momento para tratar de verla. El problema es que yo no me
había impreso las indicaciones para llegar a ella y, aunque sí recordaba los
números de las carreteras que debíamos tomar (la 32 y la 332), ésta última no
aparecía en el mapa que habíamos comprado en el camping de Reykjavík… y tampoco
lográbamos localizar las propias cataratas en el mapa.
Finalmente decidimos acercarnos a unas que en el mapa tenían
un nombre similar y desde Selfoss, tomamos la carretera 30 para coger después
el desvío por la 32. Nos adentramos por la carretera 32 observando a lo lejos
el volcán Hekla que ese día nos mostraba su mejor cara y nos descubría su cima,
cosa por lo visto muy rara. De hecho, leí en algún lugar que la traducción de
su nombre es “encapuchado” debido a que suele estar tapado por nubes.
Conforme hacíamos kilómetros las dudas nos asaltaban. La
carretera 332 no nos aparecía en el mapa, las cataratas a las que queríamos ir
estaban cerca de la carretera por la que íbamos pero según el mapa no parecía
haber forma de llegar, tampoco teníamos muchos puntos que tomar de referencia entre
el mapa y los lugares por los que circulábamos y, aunque vimos varias
carreteras secundarias adentrarse en la dirección en la que supuestamente
estaba la Haifoss no nos atrevimos a entrar. Cuando ya estábamos pensando en desistir
y darnos la vuelta un cartel indicándonos un punto de interés a mano derecha
nos hizo descubrir una verdadera maravilla de cascada, la Hjalparfoss.
La catarata en sí no es que sea espectacular, no es muy
alta, ni muy caudalosa, en realidad se trata de dos caídas de agua que
convergen en un pequeño estanque, pero a mí me resultaron muy llamativas las formaciones
rocosas de basalto entre las que se encuentra situada. Esto es algo, que
después veríamos constantemente a lo largo del país y es que, cuando la lava basáltica
tiene tiempo para enfriarse, cristaliza en forma de prisma hexagonal y, en esta
catarata esos prismas parecían converger en miles de direcciones creando
formaciones la mar de curiosas e interesantes.
El nombre de la catarata, significa algo así como “caída
ayudante” (Hjälp significa ayuda) y es que, al parecer, cuando la gente antaño
llevaba a este lugar desde la ruta Sprengisandur, del árido y desolado interior
de la isla, veía en este lugar con algo de vegetación una gran ayuda para que sus
caballos pastaran y recuperaran energías.
Sin duda, un lugar que a mí me gustó mucho y, habiéndolo
visto, decidimos poner marcha hacia el camping de Hella con algo menos de pena
por no haber sido capaces de localizar Haifoss.
Ahora de vuelta sé que nos quedamos relativamente cerca del
desvío, pero estaba más adelante. El día siguiente, al finalizar el tour de
Landmannalaugar la gente de Islandia 360 nos hizo el favor de acercarnos a
verla, y así no nos quedamos con la espinita, pero he de advertiros que en la
carretera 32 no está señalizada para nada. En esa dirección (hacia el centro de
la isla), el desvío se encuentra a mano izquierda antes de llegar a una gran
central hidroeléctrica (Búrfellsvirkjun) y creo recordar que había un cartel
que señalaba una granja. Una vez te adentrabas por una carretera de grava, en
bastante mal estado, al llegar a la granja ya aparecía algún cartel que
indicaba Haifoss. Pero seguramente por nuestra cuenta no hubiéramos llegado.
Otra visita que ahora de vuelta he visto que podíamos haber
hecho para terminar de completar este tramo de excursión hubiera sido a la
granja "Þjóðveldisbærinn Stong", que al parecer es la reconstrucción
de una casa vikinga y se encontraba tan sólo 1-2 km más adelante por la
carretera 32.
Al rato llegábamos al camping de Hella, uno de los que más
me gustó en cuanto a instalaciones. Montamos la tienda, nos duchamos,
preparamos la cena en la cocina común y nos fuimos a dormir… Había sido un gran
día y habíamos comenzado a descubrir alguno de los muchos encantos de
Islandia.
Que buen dia os hizo!! A nosotros nos cayo un diluvio en Pingvellir. Me ha encantado el video de Strokkur!! Que impredecible es y que susto te llevas la primera vez que explota! Yo casi me caigo de espaldas
ResponderEliminarImpresionante la cascada Hjalparfoss, me la apunto para la próxima visita, saludos y enhorabuena por la entrada
Cómo me recuerda a Yellowstone! cuando fuimos estuve leyendo sobre los "puntos calientes" y es algo que me llama mucho la atención, me da terror pensar que un día salten por los aires! el Géiser Strokkur es una maravilla, bueno, todo lo que visteis ese día lo es y la catarata del final es muy curiosa, me ha encantado! Lo que no sé si llevaría bien es lo del camping, creo que estoy ya vieja para eso, jajaja. Enhorabuena por las fotos y la entrada
ResponderEliminarNo se que me impresiona más de esta visita, menudos entornos naturales más impresionantes, pero la verdad que presenciar un Geysir tiene que ser la caña

ResponderEliminarQue pena que sea un país tan caro, pero bueno, ya caerá
Saludotes!
Menudo paisajes. Y qué decir del geiser... espectacular! En mis viajes cada vez prefiero más estar rodeada de naturaleza que de grandes edificios, así que estoy viendo que Islandia y yo encajaríamos bastante bien...
ResponderEliminarUn abrazo!!
Helena, cómo mola el geyser !! Está claro que para ver naturaleza en Europa hay que ir a Islandia.
ResponderEliminar¿Qué tal las carreteras, complicadas o con mucho tráfico ?
Saludos.
¡Hola a todos!
ResponderEliminar- Hola Verónica, la verdad es que sólo al principio del viaje tuvimos buen clima. Después cambió la cosa y la lluvia era habitual. El geiser Strokkur es espectacular, no esperas cuándo va a saltar. La Hjalparfoss para nosotras fue un extra que no pensábamos visitar, pero la verdad es que es muy bonita
- Tengo que ir Yellowstone para poder comparar, jejeje. La actividad volcánica allí (en Islandia) es impresionante y prueba de ello son fenómenos como el de Geysir... Las cataratas son especialmente bonitas. Hay para todos gustos y colores.
En cuanto al camping, yo pensaba que yo lo iba a llevar peor, sobre todo por mi espalda que cada día parezco más abuela, pero al final se nos dio muy bien
- José Carlos, a mí el geiser es de lo que más me gustó de Islandia y mira que vimos cosas preciosas...
- Anna, yo es el primer viaje así de naturaleza puro que hago y la verdad es que volví encantada... Yo creo que te gustará mucho cuando vayas
- Víctor, el geiser de lo mejor de Islandia. Yo no he estado en Suiza, pero también me llama mucho la naturaleza de allí... no sé si será comparable.
Las carreteras son de lo peor de Islandia, y no por el tráfico, hay muchas carreteras que son de grava y en ocasiones son complicadas. Si te interesa saber más de ellas en la entrada de preparativos (creo que en alquiler de coche) hice un breve resumen de mi opinión de ellas y sobre si alquilar un 4x4 o un turismo normal...
Un saludo a todos y muchas gracias por pasar por aquí y vuestros comentarios. Siempre son un aliciente para seguir escribiendo
El círculo dorado es una de las visitas estrella en Islandia y algo que hay que hacer!! Me costó mucho irme de Geysir y todavía recuerdo el picnic que me pegué junto a la cascada de gulfoss. Que maravillas de la naturaleza hay en este país!! Y veo que la tienda de campaña no fue tan mal..... Genial la entrada Helena!!
)
ResponderEliminarUno de los motivos por los que quiero ir a Islandia es porque soy un apasionado de la Geología y me quedo embobado leyendo sobre ella. Por eso siempre digo que me gustaría visitar un volcán en acción, vivir un pequeño terremoto o cosas así.. y desde luego, en Islandia, se pueden cumplir todos esos deseos. La zona que describes me parece apasionante y me has dado muchísima envidia. Una pena que al final no pudierais ver la cascada que buscabais, pero el simple hecho de perderte por esas carreteras tiene que ser emocionante...
ResponderEliminarPor cierto... que el otro día estuve viendo un documental de porqué se forman esos hexágonos en la tierra, como los de la calzada del gigante en Irlanda, y me quedé alucinado lo sencilla y compleja que es la vida...
ResponderEliminarTe lo dejo aquí por si lo quieres ver.
http://www.youtube.com/watch?v=-fUYGRoM9EY
Impresionante, me ha encantado el vídeo del géiser!!! Me pierdo con tanta corteza y demás pero es un tema interesante!!! Qué ganas de visitar Islandia!!! ;-)
ResponderEliminar¡Hola chicos!

ResponderEliminar- Fran, el círculo de oro es un clásico en toda visita a Islandia. Veo que tú también lo disfrutaste, jejeje
- Víctor, pues sí, es tu país porque allí todo es naturaleza y, conociéndote, seguro que cae pronto, jejeje
Le echaré un ojo a ese documental que tiene muy buena pinta.
- Babyboom, esa fue una primera versión que hice nada más volver de allí. Pero es que ver en directo la explosión no tiene precio
Un saludo a todos y gracias por pasaros por aquí
Que alucinante el estallido del geiser! Esto es algo que hay que ver en persona. Que pena que sea tan caro Islandia... :/
ResponderEliminar¡Qué espectáculo! Veo que te has documentado a fondo...Ciertamente la dorsal oceánica es un lugar de peregrinación obligado para los amantes de la Geología. Quizá algún día. Entre tanto, ¡cómo te odio!
ResponderEliminarPues os cundió el día de lo lindo!! Tiene que ser impresionante ver en directo el estallido del geiser..., aunque sea el hermano pequeño del otro!!
ResponderEliminarSaludos
Que pasada, me estás poniendo los dientes bien largos... jajaja! Con lo que me gusta la naturaleza, allí estaría como un niño pequeño, tiene lugares increíbles. Y sólo lo que nos has mostrado hasta ahora, seguimos atentos...
ResponderEliminar¡Hola chicos!



ResponderEliminar- Isabel, a mí fue un lugar que me encantó. Hubiera podido estar allí una hora más de pie viéndolo saltar una y otra vez. Te encantaría, seguro!
- Óscar, en la bolsa de piedras que te di, alguna hay de allí... para que no te quejes y me odies un poco menos,
- M.C. la verdad es que como nos despertamos tan pronto y llevábamos una tienda de campaña de esas de "2 seconds" del Media Markt, nos dio para aprovechar a tope el día. Yo pensaba que sólo podríamos hacer hasta el cráter de Kerid y sin embargo todavía pudimos estirar más el día...
- Dany, la verdad es que sobre todo en el sureste de la isla hay cosas verdaderamente asombrosas... Os seguiré contando
Un saludo a todos y gracias por vuestros comentarios
Impresionantes paisajes, ojalá pueda algún día vivirlos en persona. Así que la experiencia del camping fue buena? Es algo que no me convence mucho, pero habrá que probarlo
)
ResponderEliminarLa verdad es que el caminito que te lleva a Haifoss tiene miga. Se puede hacer con un coche normal, pero con mucho cuidado y yendo despacio. Para nosotros fue uno de los momentos más especiales del viaje, tanto por las vistas como por lo complicado que fue llegar.
ResponderEliminarMe alegra que al final pudieses verla, merece la pena.
Un abrazo
¡Hola chicos!


ResponderEliminar- Artabria, pues sí. Al final lo del camping fue bastante mejor de lo que esperaba... Yo pensaba que acabaría con la espalada hecha polvo y nada de eso. Muy bien. Creo que hasta repetiré, jejeje
- Notas de un viajero, el caminito tiene mucha tela... Imagino que tardaríais por lo menos 20 - 25 minutos en llegar, ¿no? A nosotras al final nos llevaron los chicos de Islandia360 en su excursión y aún así el trayecto me pareció larguo, si lo tengo que hacer con mi coche, creo que no hubiera llegado... Pero sí que merecen la pena. Gracias de nuevo por tu consejo
Un saludo